Uno de los momentos mas especiales de nuestro día a día en el aula es el taller de poesía.
No solo leemos versos, ¡los vivimos!
Seguimos tres pasos:
Primero, aprendemos la poesía de memoria y buscamos en nuestro baúl de disfraces. Ponernos una capa, un sombrero o unas gafas divertidas nos ayuda a perder la vergüenza y a recitar con mucho más sentimiento.
Una vez que los versos ya están en nuestra cabeza, pasamos a la acción con el papel. Practicamos nuestra escritura respetando el ritmo y la etapa en la que cada niño/a está.
Para terminar, nos convertimos en artistas. Cada poema va acompañado de una ilustración propia donde dibujamos lo que esos versos nos han hecho sentir.
¡Aprender así es muy divertido!

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